Cánticos

Mi querido estadio Azul

Es verdad que aquí, Cruz Azul no gano ningún título. Es verdad que aquí, el equipo ha tenido la peor racha de su historia, sin embargo, te convertiste en mi segunda casa. Que importa si fuiste el estadio más viejo de la liga. Dentro de ti, jugó el equipo que amo y en el graderío  siempre estuve alentando por 22 años.

Mi querido Estadio Azul, en tu interior viví momentos inolvidables, conocí a grandes amigos. En el transcurso de los partidos, reí, lloré, grité hasta quedar afónico. Alegrías, enojos, angustia, nervios, que se irán junto con tu entrañas demolidas. Pero tu esencia perdurará, recuerdos que se quedaran por siempre en el corazón.

Tardes que no se repetirán. De pie en tus butacas, veía como saltaba Cruz Azul a la cancha, la piel se erizaba al ver a los jugadores portar la hermosa playera celeste.

Querido Estadio Azul, fuiste mi compañero, cuando en las tardes, el sol estaba a todo lo que da. También con lluvias y granizo, que ante la intensidad del partido, el impermeable llegaba a estorbar, valía la pena la mojada. En los partidos nocturnos de invierno, el frío extremo era tolerable por la calidez de tu entorno.

Sin ver, mis pies me llevaban hacia ti. Era ya una rutina, una costumbre, un estilo de vida.

¡Gracias Estadio Azul!, nunca te olvidaré, estarás en mis recuerdos. Hasta siempre…

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