Cánticos

Quien ha viajado se va a identificar

Rondan las botellas de cerveza, por ahí una que otra de vino barato o incluso alguno de los caros pero que seguramente fue sacado “gratis” de alguna tienda de autoservicio (oxxo), nadie se asusta si llega el olor a mariguana o de otras drogas que son un tabú social pero en cada esquina de cualquier barrio de la ciudad son consumidas cada día. Es que viajar tantos kilómetros por carretera se vuelve por unas horas otra vida, es desconectar tus sentidos de responsabilidades y de lo cotidiano para envolverte en algo que quisieras durara más tiempo.

Atrás es dejar familia, novia(o), amigos(as) y todo lo que aprecias de tu ciudad por la pasión del fútbol, por el amor a tu equipo. Todos los que hemos viajado siguiendo a nuestro equipo hemos escuchado mil veces frases como “inmaduro”, “eso no te deja nada”, “nunca vas a entender”, etc., pero preferimos hacer oídos sordos y seguir, y es que si nos importara lo que dicen los demás sería mejor quedarse debajo de la cama para que no dijeran nada.

Llegar al autobús y sentir desde el minuto uno el ambiente de fútbol, encontrar gente tan loca o aún más que uno mismo y vivir con muchos desconocidos esas horas como si fueran tus amigos de toda la vida, todos compartiendo el mismo sentido de ir a ganar de visita, de sentir eso que el que viaja menciona mucho pero explica poco y es que nunca será fácil describir como se grita un gol de visitante, mucho menos sería posible hablar del sentimiento de ganar un partido en otra cancha.

Aunque hoy en día hay viajes que se ofrecen y parecen más un tour turístico que viaje de fútbol, la esencia original se ha logrado mantener, esa adrenalina de entrar a la ciudad y saber que en cualquier esquina te pueden estar esperando los contrarios, de ser tratado por la policía más como un problema que como un aficionado, de saber que serás minoría pero a la vez sentir como si tu voz se escuchara hasta en el último rincón del estadio.

Al final se puede ganar o perder pero siempre queda la satisfacción de saber que te cumpliste como hincha y el esfuerzo de haber hecho el viaje y de dejarlo todo vale la pena al menos dentro de ti, nada borra la alegría y los kilómetros porque cada viaje aunque sea la misma carretera o el mismo estadio se vuelve diferente a los anteriores de principio a fin. Una vez me dijo un chófer de autobús con muchos años de experiencia que la carretera nunca terminas de conocerla, con cada viaje te encuentras cosas nuevas y vivencias que te quedan para siempre.

Sabes que al llegar y bajar de ese autobús todo volverá a ser igual, volverán las obligaciones, el estrés y atrás quedará ese viaje, al final no serás reconocido por nadie por haberlo hecho pero a la vez sabrás que lo importante se queda dentro de tu memoria, algunas anécdotas las seguirás contando y otras las guardaras para ti, el hincha anónimo siempre será quien alimente la pasión por el fútbol y cada vez que pueda buscará la forma de pronto volver.

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